Aún no hemos documentado la leyenda viva de este pueblo.
La malvasía de Banyalbufar, cultivada en bancales sobre el mar, se premió como vino aromático de postre en los salones de Viena, París y Filadelfia. La filoxera la destruyó a finales del siglo XIX; en los años ochenta se localizaron cepas viejas y laboratorios italianos confirmaron la variedad.